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DESARMEMOS LOS CORAZONES

DESARMEMOS LOS CORAZONES

*(Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Entérate Villavo)

La histórica violencia bipartidista alcanza su punto álgido en 1948 con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán. Lo cual desata la reacción del pueblo, quien sufrió de persecución por su pensamiento liberal, a esa se le conoce “época de la violencia”.  En Marquetalia, campesinos valientes se revelaron ante el gobierno despótico y asesino, organizándose  en comunas autogestionarias a las que el régimen les dio el nombre de “republica independiente”.

Sobre el año 64, el gobierno ataca fuertemente a Marquetalia y los campesinos se dispersan por las cordilleras de Colombia, es allí cuando nace la primera y más grande guerrilla comunista de América latina, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-  Ejercito del Pueblo, cuyas  armas fueron empuñadas para defenderse de la oligarquía que destruía el pueblo humilde y trabajador, que asesinaba cruelmente a todo aquel que se interponía en sus intereses mezquinos.

La lucha siempre fue ideológica y política, las armas solo fueron un medio. Las FARC son el resultado de un gobierno que ha pretendido imponerse a través de la violencia, que ha perpetuado y avalado los despojos de tierras, la falta de empleo y oportunidades, la desigualdad social y económica, corrupción, concentración de la riqueza y del poder, un Estado que no brindan las garantías para el ejercicio de la política, y por el contrario asesina a todo aquel que sea visto como una piedra en el zapato.

Después de 3 intentos fracasados para la dejación de las armas (1984, 1991-92 y 1998-2002) y de 53 años de lucha revolucionaria armada, donde no hubo vencedores ni vencidos se logra un acuerdo de paz entre el Gobierno y la insurgencia, a pesar de los temores por las persecuciones y represalias que se manifiestan en exterminios sistemáticos, hoy, las FARC-EP hacen entrega material y simbólica de sus armas.

Es nuestro turno ahora, como sociedad civil, rodear estos acuerdos, ser garantes de su cumplimiento y sobre todo dejar los odios, dar un paso a la paz y recibir a nuestros hermanos y hermanas colombianos que se reincorporan a la vida civil. Darles la mano y abrirles el corazón, para que su regreso a la selva de cemento sea exitoso.

Le dejación de armas no es la Paz, pero si es el camino que pone fin a la guerra entre el gobierno y esta insurgencia, la Paz llegará cuando la desigualdad cese y la justicia social sean pilares para la transformación de la patria grande. Hoy 27 de junio de 2017, no le digo adiós a las FARC- EP les digo gracias por cumplir lo acordado y les doy la bienvenida a la nueva Colombia.

“Que la palabra sea la única arma de los colombianos”.

LUISA RODRIGUEZ

Villavicencio- Meta

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